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Ahora mismo nos encontramos en
plena efervescencia de las tecnologías 2.0, de aquellos medios
técnicos que han supuesto un paso más adelante al de la mera
información, el de posibilitar la participación de los ciudadanos.
Con medios gratuitos y mínimos
conocimientos, desde las bibliotecas estamos en condiciones de
fomentar el tú a tú virtual con el usuario; ya podemos conseguir que
sus contribuciones pasen de meras sugerencias a enriquecer nuestros
servicios tanto en su diseño como en su contenido, además
permanentemente, sin horarios ni distancias.
Lo que hoy puede maravillarnos
es fácil que en poco tiempo lo consideremos un recuerdo lejano, por
eso no conviene olvidarse de que las opciones actuales de servicio
pueden verse aumentadas en breve desde una perspectiva aún nebulosa
pero cierta, como el caso de la web semántica, inteligente o 3.0
Ante este panorama las
bibliotecas públicas han de hacer otro esfuerzo más para adaptarse a
los nuevos tiempos, dotando a sus servicios presenciales del valor
añadido que cualquier virtualidad es incapaz de prestar.
Dentro de las biblioteca
públicas, los servicios móviles juegan con ventaja, pues ese valor
añadido es su factor más valorado y reconocido por sus usuarios, y
el que les ha permitido contar con todo su apoyo incondicional, su
complicidad y el éxito constante de sus intervenciones, hasta el
punto de convertirse en un elemento intrínseco a su naturaleza desde
sus inicios.
El contacto personal y emocional,
emotivo incluso; la creación de espacio público donde no existe para
el encuentro, el diálogo, el intercambio de información; la
flexibilidad de los reglamentos, la individualización de los
servicios, la atención personalizada, cercana, en la calidez de la
confidencia… todos ellos son valores añadidos en las bibliotecas
móviles que despiertan una aptitud de amigo entre sus lectores.
Las bibliotecas móviles son
servicios culturales y sociales. Siempre han estado en contacto
directo con los más desfavorecidos, con los peor parados de los
sistemas actualmente vigentes, y eso les da una gran experiencia en
la flexibilidad de su comportamiento, en sus capacidades de
adaptación y en suplir sus limitaciones básicas de espacio, tiempo e
imagen con los medios disponibles, bien recurriendo a las redes
sociales bien a la calidad en los servicios presenciales.
En este 5º Congreso Nacional
de Bibliotecas Móviles pretendemos teorizar sobre todo ello, y
estudiar los ejemplos prácticos que tanto abundan en nuestra
profesión, con el fin de mejorar nuestras prestaciones, optimizar
nuestros recursos y conseguir la mayor satisfacción de los
ciudadanos a los que servimos. |