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Los bibliobuses de la provincia de Palencia han permanecido parados
desde el 1 al 23 de enero de 2006, como consecuencia de la
denuncia por parte de la Diputación Provincial del
Convenio firmado en su día con la Junta de Castilla y
León, por el que asumía la delegación de funciones
sobre la gestión del Sistema Provincial de
Bibliotecas de Palencia.
La falta de entendimiento entre ambas instituciones
sobre la dotación económica que la Junta debía
cubrir en beneficio de la Diputación para el ejercicio de la citada delegación, no sólo ha
supuesto la supresión de las rutas de los tres
bibliobuses, sino que ha malogrado la compra de un
nuevo bibliobús en el Ejercicio de 2005 para el que
la Junta había ofrecido 144.000 € (casi 24 millones
de ptas.)
A pesar de todo, los bibliobuses han vuelto a prestar servicio en los
pueblos palentinos desde el 23 de enero, producto del
acuerdo forzado por las circunstancias entre Alberto
Gutiérrez, Director General de Promoción e
Instituciones Culturales de la Junta, y María José
Ortega, Diputada Provincial de Palencia, para
habilitar una “subvención directa”.
La solución no deja de ser momentánea, hasta la
entrada en vigor del Reglamento del Sistema de
Bibliotecas de Castilla y León, que la Junta ha
presentado recientemente, y en el que se tiene la
intención de delimitar claramente las
responsabilidades políticas y presupuestarias de las
distintas administraciones en lo que a los sistemas
provinciales de bibliotecas se refiere.
Otra carencia de la solución alcanzada es el que de los tres
bibliobuses palentinos sólo cumplirán servicio dos,
por baja laboral del conductor del tercero, para el
cual no se ha conseguido una sustitución, aunque la
situación se prolongue ya desde octubre. Las
bibliotecarias son personal de la Junta de Castilla y
León, mientras que los conductores de bibliobús
pertenecen a la Diputación.
Un dato más que agrava la situación es la excesiva edad del parque de
bibliobuses palentino, cuya renovación es otro punto
a tratar a la hora de fijar prioridades.
Las soluciones provisionales no son soluciones en los Servicios de
Bibliobuses, en los que una variable fundamental para
su funcionamiento es la constancia y la regularidad de
sus actuaciones. Por otro lado, esperar a que el
citado Reglamento, aún hoy en borrador, venga a
arreglar problemas de años ha de suponer una concepción
equilibrada entre las obligaciones que de él se
desprendan y la financiación para su cumplimiento.
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